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La última parada del viaje: Conil

Hay etapas que no se terminan, simplemente se completan. Y así ha sido este camino recorrido en Conil. Sin dejarme nada dentro.

Era tanta la ilusión y las ganas, lo habíamos visualizado tantas veces en nuestras cabezas, que parecía que todo terminaba quitándonos algo que en realidad nunca fue nuestro. Algo que quizá no nos correspondía. Pero un grupo obsesionado con competir y ganar, que en la lucha por la permanencia quería salvarse cada jornada, que cuando consiguió el primer objetivo se mataba por ganar y apretar el playoff, y que si se hubiera metido habría dado lo que no tiene por ascender, no tiene límites. Esta temporada y sus recuerdos ya son algo inmortal.

Agradecer, en primer lugar, a mi grupo de trabajo. Es una gozada vivir el día a día con gente que pone el corazón en lo que hace. Al míster, por su confianza ciega en mí, por tirar hacia delante con todas las propuestas y por hacerlo todo mucho más fácil. A David, por tantos ratos hablando de fútbol de los que he podido aprender tanto. Y de la vida. Creo que entre nosotros está todo dicho; siempre fuimos de decirnos las cosas. Os quiero y os admiro mucho. A Ocaña, Banderita, Juan, Javi, Sandra, Dani, Pepe, Álvaro, Pablo, Diego, Zequi, Toñín, Sofía y Perico: gracias por todo el trabajo para que todo fuera lo mejor posible. Conil es un club especial por todo lo que rodea a plantilla y cuerpo técnico.

Y, por último, a los protagonistas de todo esto: mis jugadores. A los capitanes, por remar en la misma dirección con todas sus fuerzas; a los experimentados, por nutrir constantemente al grupo; y a los niños, por aportar esa chispa, descaro y alegría. El día a día ha sido una locura. Nos convertimos en amantes de un camino en el que los domingos solo eran el trámite de jugar un partido para poder seguir cantando y bailando juntos, porque la palabra competir estuvo presente de lunes a sábado. Nos hemos visto en el cielo y en el fango. Aquí tenéis un amigo que siempre estará para cada uno de vosotros.

Ojalá el fútbol me lleve a vestuarios que me recuerden la excelencia de este grupo, que me llenen el corazón de la misma forma y que me dibujen tantas sonrisas en la cara.

Gracias, Conil Club de Fútbol.


Publicado por Daniel Ortega.